Montevideo (V)

Últimos dibujos de mi estancia en Montevideo.

Coche antiguo.

Coche antiguo.

Extraña pareja. Me los encontré primero en un café y después resultaron estar alojados en mi mismo hotel.

Extraña pareja. Me los encontré primero en un café y después resultaron estar alojados en mi mismo hotel.

Iphone y mate, camino del aeropuerto.

Iphone y mate, camino del aeropuerto.

Montevideo (IV)

A lo largo de la Avda. 18 de Julio se suceden un sinfín de tenderetes con oferta variada. No son pocos los que se dedican a la compra, venta e intercambio de cromos, que aquí llaman “figuritas”. Con el Mundial de fútbol en puertas, las colecciones del tema parecen las predominantes.

Negocio de "figuritas".

Negocio de “figuritas”.

El tipo del gorro juega al ajedrez. No sé si apuestan o se trata solo del placer de jugar. Desde luego, se pasa ahí buena parte del día (lo he visto tanto por la mañana como por la tarde). En ocasiones se llega a congregar un buen número de espectadores alrededor de los jugadores, algunos esperando turno para sentarse ante el tablero.

Xogadores de xedrezPor .ultimo, de vuelta hacia el hotel, una pareja vestida “normal” toma las medidas al espacio y ensaya pasos de tango en un escenario elevado en la Plaza de la Independencia.

Tango cotidiano.

Tango cotidiano.

 

 

Montevideo (III)

Cena del sábado en el “Mercado de la Abundancia”, con tangos y bailongo después. Los comiqueros somos una panda de extraterrestres en medio de ese ambiente salsero.

Pareja madura con maneras "pro". Sobre todo él, con ese aire displicente y el culito respingón.

Pareja madura con maneras “pro”. Sobre todo él, con ese aire displicente y el culito respingón.

EL ancianete, pulcramente vestido, con movimientos un tanto destartalados, "baila" solo, con las manos en los bolsillos.

EL ancianete, pulcramente vestido, con movimientos un tanto destartalados, “baila” solo, con las manos en los bolsillos.

Montevideo (I)

Primera entrega de este viaje a la capital uruguaya. Por supuesto, aeropuertos y compañeros de viaje.

Hipster pululante.

Hipster pululante.

El viaje tendrá que ser una tortura para él, en un espacio en el que yo mismo me sentiré constreñido.

El viaje tendrá que ser una tortura para él, en un espacio en el que yo mismo me sentiré constreñido.

Modernos...

Modernos…